CAPÍTULO 4

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Xiao Wenyan actuaba en la obra : Heroína de los ríos salvajes (荒江女俠 Heroine of the Wild Rivers).

¿Cuándo se repuso del desmayo la madre de Xizi? ¿Cómo volvió a su casa? ¿A dónde fueron los padres de Xizi? Recordemos que le dijeron a la pequeña que iban a un sitio lejano. ¿Dónde vivieron? ¿Cómo fallecieron? ¿Dónde están enterrados? Todas estas preguntas y muchas más quedaron para siempre sin contestación.

Para Xizi siempre será una gran tragedia no conocer los nombres y apellidos de sus padres, y más aún no conocer el lugar de su propio nacimiento.

En el momento de su adopción por el matrimonio Zhang ella acababa de cumplir cuatro años. En la misma noche del día de adopción, el matrimonio preparó una cena de celebración a la que invitaron a sus amigos.

Cuando Xizi hizo su aparición en la cena todos quedaron boquiabiertos, estaban ante una niña de gran hermosura. Sus pobres ropas se habían trasformado en una pulcra camisa blanca, enmarcada dentro de un vestido estampado al que le hacía la competencia en brillantez unos primorosos zapatos negros. Todos menos Xizi sabían la anécdota de esas ropas que ahora lucía ella. Todos conocían la realidad de aquellos vestidos. En su momento habían sido la vestimenta de la auténtica hija del matrimonio Zhang, muerta recientemente.

Antes de que los invitados comenzaran a engullir las viandas, la Sra. Zhang se levantó y dirigiéndose a los invitados, les comentó:

—Mi marido y yo volvemos a tener una hija, se llama Xizi, este nombre nos parece muy bonito y no vamos a cambiarlo. Cuando envejezcamos tendremos que depender de ella. Por eso a partir de ahora os pedimos por favor que la eduquéis, le corrijáis sus defectos y la aconsejéis en todo momento.

Durante la cena los invitados no cesaban de elogiar al matrimonio Zhang por haber adoptado una niña tan bella y volver así a tener una hija. Algunas mujeres entre las invitadas intentaron hablar con Xizi, pero todos los intentos fueron en vano.

Llevaba ya en esa casa casi siete horas, danzando de aquí para allá, cual marioneta en un circo. Aunque reacia al principio a toda colaboración con la Sra. Zhang, finalmente Xizi dejó que su madre adoptiva la transformara. Le lavó el pelo, la duchó, le cambió las ropas, todo esto antes de que comenzara la cena.

Xizi tenía mucho miedo porque no conocía a nadie. Su cabeza aparecía siempre caída, rehuyendo la vista de los demás. Las manos tensas tiraban en todo momento de los bordes del vestido. Echaba mucho de menos a sus padres. Quería llorar pero no tenía fuerzas ni valor. No entendía las conversaciones de los invitados. Su mente estaba en otro lugar. Tampoco tenía ganas de probar los platos de la cena. En su pequeña cabeza solo una cosa daba vueltas y más vueltas, una idea que la atenazaba por momentos: “Espero ver a mi mamá mañana y que me saque de esta casa desconocida”.

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Xiao Wenyan actuába en una obra clásica, 1940s.

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