CAPÍTULO 6

1re

Xiao Wenyan actuába la obra clásica : Justicia de mujer 女审 1960. Estába a la izquierda.

En todos los seres humanos hay un pozo de egoísmo que nos hace mirar solo a nuestro ombligo y no nos permite reflexionar nunca en que siempre hay, al menos, dos o más almas en toda convivencia.

Los padres adoptivos de Xizi, aún siendo muy bondadosos, temían por su nueva posesión. No solamente la mimaban como si fuera un tesoro, también, sin pensar en los sentimientos que su hija adoptiva pudiera expresar, evitaban todo posible contacto con el exterior, para impedir así cualquier encuentro con sus padres biológicos, que, en un plausible arrepentimiento, podrían merodear por la zona donde actualmente vivía su hija.

Por ello Xizi nunca salía sola de su casa, de esta forma no podía salir corriendo a verles, ya que las dos familias no vivían demasiado lejos una de otra.

En sus planes estuvo siempre, desde un principio, la idea de mudarse de casa para evitar este problema, por ello, al cabo de seis meses de convivencia de Xizi con el matrimonio Zhang, todos se mudaron a una vivienda nueva. Aunque esta vivienda no estaba muy lejana de donde la madre había dejado a Xizi, fue la única que encontraron de momento para evitar el posible retorno de su progenitora. Estaban más tranquilos al disminuir la probabilidad de un posible encuentro. Pero a veces las situaciones no las manejamos como queremos y es el destino el que nos depara sorpresas.

Habían transcurrido dos años largos desde que Xizi viera a su madre biológica por última vez, cuando, de improviso, apareció una mujer de unos treinta y cuatro o treinta y cinco años que portaba un pequeño fardo. La cara de esta mujer denotaba cansancio y sufrimiento. Su aspecto era el de una persona de más edad de la que realmente tenía. Era la madre biológica de Xizi. Le traía unos regalos y unas comiditas.

La presencia de esta mujer provocó, como era natural, unas tensiones muy fuertes en el ambiente. Por momentos la madre adoptiva, la Sra. Zhang se temió lo peor. Su cara mostraba su gran disgusto y sus grandes temores ante esta visita. Nadie supo nunca como encontró la madre esta nueva vivienda, si por vigilancia en el barrio, barriendo con paciencia todas las calles, o si fue por el soplo de alguna antigua vecina.

Con un esfuerzo sobrehumano, la Sra. Zhang trató de contenerse y, una vez controlada la situación, se dirigió a Xizi para advertirle:

—Es tu nodriza, no vayas con ella.

Todavía Xizi recordaba algo de su madre a pesar de los dos años transcurridos. Mirando a ambas madres se dio cuenta de que su madre adoptiva mostraba una cara muy seria y, siguiendo la advertencia que le había hecho momentos antes, le dijo a su propia madre:

—Hola, nodriza.

No sabemos si en aquel momento la pequeña Xizi comprendía totalmente la dureza de la situación. Sin embargo, la lengua china iba a salir en ayuda de todos suavizando la situación. La palabra “nodriza” en chino también incluye la palabra “mamá”, y fue de esta forma como tanto Xizi y su madre biológica encontraron alivio. Por la conversación que mantuvieron ambas madres, la pequeña supo que su madre biológica trabajaba como sirvienta y que su padre biológico había fallecido.

Después de una media hora interminable de charla para la madre adoptiva, la “nodriza” abandonó la casa. A Xizi no la dejaron acompañarla y por esto no pudo bajar las escaleras y se tuvo que despedir de su “nodriza” desde lo alto.

La imagen que le quedó a Xizi de su madre fue la de la espalda de una señora que, vestida con traje azul y pelo recogido, volvía la cabeza y la miraba fijamente. Fue la última mirada entre una madre y su hija. Con la desaparición de esa imagen desapareció también la madre de Xizi para siempre.

Después de esta visita, el matrimonio Zhang temía que volviera a presentarse de nuevo la madre biológica de Xizi. Por ello se mudaron a toda prisa, trasladándose a otro sitio completamente desconocido para esta mujer y fue así como ni Xizi pudo mas volver a ver a su madre, ni esta pudo saber donde vivía su hija.

Esto que hacía el matrimonio Zhang era muy común en aquella época en China. Para una familia no rica (el matrimonio Zhang pertenecía a esta condición) resultaba complicado y duro la crianza de una niña. Todos los cuidados y mantenimientos que requería eran muy caros. Por eso no podían permitirse el lujo de que cuando fuera mayor ella los abandonara para irse con su madre biológica.

granny old picturere

Xiao Wenyan actuába, 1946.

 

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